Conferencia: ¿Qué es la memoria cultural? Jan Assmann

Posted on 2019/07/01

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Análisis de “¿Qué es la memoria cultural?” – Assmann

El autor en primer lugar distingue dos elementos esenciales de la memoria. Está compuesta por una base doble, una neuronal, es decir, fisiológica y otra base social, determinada por las relaciones sociales del individuo, en la cual, al igual que en la conciencia, se establece una estructura y un orden determinados socialmente.
Dentro de la base social de la memoria, el autor describe sus dos componentes, una memoria episódica, que contiene las vivencias y las experiencias, y se subdivide en dos categorías: la memoria escénica, compuesta de imágenes, que tiende más a la incoherencia, pero de todos formas está delimitada por las emociones (las emociones, desde ya, están determinadas socialmente), los recuerdos de las imágenes son organizados y jerarquizados según ellas. También dentro de la memoria episódica está la memoria narrativa, que se organiza con sentido y coherencia (el sentido también está determinado socialmente), y además de estar delimitada por las emociones, también participa la interpretación. Además de la memoria episódica, la base social contiene una memoria semántica, que mantiene una relación aún más estrecha con las determinaciones sociales, ya que refiere a lo aprendido y retenido, por lo que se conecta con el sentido y el significado de sus elementos.
Otro de los tipos de memoria que enumera Assmann, es la memoria comunicativa, esta surge del contacto entre seres humanos. La comunicación es la que forja los lazos sociales y por lo tanto la que determina la estructura de la memoria, los sentidos y los significados que se le van a dar a los recuerdos. Es importante destacar que el autor resalta que en el hecho de recordar también es esencial el olvido: recordar significa olvidar muchas otras cosas, para echar luz sobre el recuerdo, si todo fuera recordado no existirían los recuerdos, posibilitarlos es necesario que otros elementos sean olvidados.
Otro de los importantes conceptos que marca el autor es la memoria vinculante, que, utilizando el concepto de Nietzsche de memoria de voluntad, dice que el humano instrumentaliza la memoria ya que la utiliza para poder comunicarse y relacionarse con el resto. Por ejemplo, al hacer promesas, se quiere recordar en todo momento que se hizo esa promesa, por lo cual se genera una memoria que ayuda a la socialización, ayuda al humano a pertenecer a ese entramado social del cual quiere formar parte. La memoria vinculante es un empeño cultural por establecer una conexión, surge de la humana aspiración a pertenecer.
La memoria colectiva, según el autor, es la memoria de un pasado común por un determinado colectivo humano. La memoria colectiva es sin duda la forma más politizada del recuerdo, muchas veces se quiere instalar una memoria colectiva con fines políticos, además de los casos mencionados por el autor en el texto, se puede establecer el paralelo con Argentina y el caso de la última dictadura militar, donde hay una memoria colectiva que dice “nunca más”. Este tipo de memoria es parte del colectivo social que quiere recordar, y también del individuo que, como antes fue mencionado, quiere pertenecer a ese colectivo social. Algunos medios comunes para invocarla, son los días conmemorativos y los monumentos.
Otro punto importante dentro del texto es el carácter conectivo que el autor le asigna a la memoria. Por ejemplo en algunas religiones (seguramente en todas), en determinada fecha o momento del año se hacen rituales que restauran los lazos entre las tradiciones de la religión y un presente en el cuál esas tradiciones ya no tienen la representatividad que poseían en su momento. En otras palabras, la memoria, en este caso, conecta viejas tradiciones religiosas con una actualidad totalmente distinta al momento en el cual se forjaron dichas costumbres. Si no se recordaran estas tradiciones seguramente se habría perdido en el tiempo la religión, ya que existe un lazo fuerte entre las tradiciones y el contexto actual.
La memoria cultural, en diferencia con la memoria comunicativa, supera los límites generacionales, es decir, por la comunicación de un individuo y otro no se puede superar un horizonte de 80 años, por que la información transmitida se va modificando con respecto al entorno cultural de quien lo cuenta. La memoria cultural, en cambio, al estar mediada simbólicamente, los textos escritos (por ejemplo leyes, decretos etc.) trasponen los límites de la comunicación. Tampoco se instrumentaliza el pasado como en el caso de la memoria vinculante, ya que los gigantescos archivos que puede generar el sentido transmitido simbólicamente no son necesarios en su totalidad, sino sólo algunas partes. El autor remarca el concepto de Derrida, que se refiere a la memoria cultural cuando la llama “archivo” y la define como una forma de memoria que constituye el presente y posibilita el futuro mediante símbolos lingüísticos y extralingüísticos, discursivos y no discursivos.

Esta es una conferencia del autor en la que habla de la memoria en la historia

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