Sobre Mijail Prishvin (1873-1954)

Posted on 2020/02/13

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Biografía escrita por  Bobb Edwards

Mikhail Mikhailovich Prishvin fue una de las voces más originales de la literatura soviética. Mezcló realidad, folklore y ficción en sus relatos relajados de la naturaleza, que se clasifican con los mejores en cualquier idioma. El autor Maxim Gorky dijo de él: “No conozco a ningún otro escritor ruso en quien el conocimiento y el amor de la tierra estén tan armoniosamente unidos”. Mikhail Mikhailovich Prishvin nació cerca de Elets, en la provincia de Oryol, hijo de un rico comerciante. En sus días de estudiante fue arrestado por actividades marxistas y tuvo que completar su educación en Alemania. Ingeniero agrónomo de profesión, vagó por toda Rusia, reuniendo material y experiencias que luego utilizó para escribir. El ensayo informal era su forma de expresión preferida, aunque también escribió cuentos, cuentos de hadas y novelas.

Sus primeros libros importantes fueron “En la tierra de los pájaros sin miedo” (1907) y “El bollo” (1908), pero no ganó popularidad hasta después de la Revolución de 1917, gracias en parte al apoyo de Gorki. La fama y el éxito financiero hicieron poco para alterar su estilo de vida itinerante; continuó viviendo en aldeas remotas hasta sus frágiles años finales, cuando se estableció en Moscú. Sus otros trabajos importantes son “The Springs of Berendey” (1925), “The Chain of Kashchei” (1930), “The Root of Life” y “Crane’s Birthplace” (ambos en 1932), “Forest Drip-Drop” (1940) y “La despensa del sol” (1943).

Prishvin era el más raro de los autores soviéticos, capaz de vivir como quisiera y escribir lo que quisiera, manteniéndose alejado de las demandas ideológicas de los comisarios culturales de su país. Su optimismo lúcido, su atención casi científica a los detalles y su fe en la productividad estaban vagamente sincronizados con los principios del “realismo socialista” en la literatura. Pero en el fondo era panteísta y filósofo-poeta. Rechazó implícitamente las soluciones políticas y creía que el camino hacia la sabiduría consistía en trabajar con la naturaleza en lugar de en contra de ella. En el universo de Prishvin, todas las cosas buenas y malas tienen su lugar en un continuo orgánico, del cual la humanidad no es más que una parte (y no necesariamente dominante). Sus diarios, publicados por primera vez en la URSS a fines de la década de 1980, rompieron su reputación de ingenuo “amante de la naturaleza” al revelar a un artista sumamente consciente decidido a preservar su independencia en todo mome

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