La marcha del Rey Amadeo y la proclamación de la Iª República Española. Textos / Pedro A. García Bilbao

Posted on 2020/06/01

2




En la década de 1870. el poeta norteamericano Walt Whitman viajó a Europa y le sorprendió la noticia de la proclamación de la República en España. En el viejo tocón rebrotaba la semilla de la libertad y así lo plasmó en un poema casi olvidado Spain 1873-1874.

Fue todo muy precipitado. Librada la Nación de la indeseable presencia borbónica por la triunfante Gloriosa Revolución de 1868, el gobierno revolucionario presidido por el general Prim, un firme defensor de la modernización de España y de la consolidación de un estado democrático y constitucional, planteo la cuestión del régimen en unas elecciones constituyentes.

Las nuevas Cortes votaron una monarquía constitucional y un rey electo, que recayó tras una intensa búsqueda en el príncipe italiano Amadeo de Saboya; en 1869 se proclamó la más avanzada de las constituciones españolas del siglo XIX. Prim fue asesinado por la reacción borbónica y los esclavistas hispano-cubanos, quedando Amadeo en el aire, pues su figura constitucional le privaba de poder efectivo y la cuestión del gobierno era cosa de la propia sociedad española a través de sus partidos y lideres.

Asesinado Prim, su alianza para un cambio firme y seguro, se desintegró. Amadeo se encontró con prácticamente todos los grupos en contra, los carlistas, los borbónicos, los republicanos federales y los unitarios, ademas de con la guerra en Cuba y en el norte con el carlismo y las tensiones cantonalistas. A los dos años se vió obligado a abdicar precipitadamente: Con todo, pese a las circunstancias, Amadeo I se comportó con respeto y dignidad institucional hacia su cargo y la Nación. Fue finalmente un 11 de febrero que redactó el texto de la renuncia al trono y lo dirigió al Congreso, aunque al parecer no lo presentó personalmente sino a través de la persona de su esposa. La Gaceta de Madrid recoge que es el presidente del Gobierno, Manuel Ruíz Zorrilla quién recibe el escrito y quien posteriormente lo entrega al parlamento que es al que va dirigido.La Gaceta del día recoge los dos textos cruzados, el del Rey y el de los representantes de la Nación.

Explicó sus razones a la Nación mediante una carta de despedida al Congreso, en las que se expresa con toda sinceridad y nobleza. Dice el rey:

———–Dos años largos ha que ciño la corona de España, y la España vive en constante lucha, viendo cada más lejana la era de paz y de ventura que tan ardientemente anhelo. Si fuesen extranjeros los enemigos de su dicha, entonces, al frente de estos soldados tan valientes como sufridos, sería el primero en combatiros; pero todos los qué con la espada, con la pluma, con la palabra agravan y perpetúan los males dé la nación son españoles, todos, invocan el dulce nombre de la patria, todos pelean y se agitan por su bien; y entre el fragor del combate, entre el confuso, atronador y contradictorio clamor de los partidos, entre tantas y tan opuestas manifestaciones de la opinión pública, es imposible atinar cual es la verdadera, y más imposible todavía hallar el remedio para tamaños males.

Lo he buscado ávidamente dentro de la ley, y no lo he hallado. Fuera de la ley no ha de buscarlo quien ha prometido observarla.————- Extracto Carta del Rey Amadeo de Saboya. 1873

figueras

Estanislao Figueras

Las Cortes (Congreso y Senado) dirigieron una carta de despedida a la Rey Amadeo. La hizo el presidente del Congreso Estanislao Figueras. No hay dolor ni reproche pues el proceder del rey había sido intachable hasta entonces: La carta acababa de la siguiente forma, en un ejercicio de modestia, decencia y dignidad de las que como españoles podemos estar orgullosos. Dice:

——-Cuando los peligros estén conjurados; cuando los obstáculos estén vencidos; cuando salgamos de las dificultades que trae consigo toda época de transición y de crisis, el pueblo español, que mientras permanezca V. M. en su noble suelo ha de darle todas las muestras de respeto, de lealtad, de consideración, porque V. M. se lo merece, porque se lo merece su virtuosísima esposa, porque se lo merecen sus inocentes hijos, no podrá ofrecer a V. M. una corona en lo porvenir, pero lo ofrecerá otra dignidad, la dignidad de ciudadano en el seno de un pueblo independiente y libre.

Palacio de las Cortes, 11 de febrero de 1873—————-
Estanislao Figueras Presidente interino de la República

BPRF

Bandera del Partido Republicano Federal con la efigie del presidente Pi i PMargall. La bandera es estelada y lleva una estrella por estado federado, incluye Cuba y Puerto Rico

Tras aquello, los diputados y senadores, expresión de la Nación, ya sin tutela real alguna, dueño de su destino el pueblo español, a propuesta del diputado por Barcelona Pi i Margall votaron la forma de estado y por amplia mayoría se proclamó así la I República Española. En aquella sesión se dijo:

“Con Fernando VII murió la monarquía tradicional; con la fuga de Isabel II, la monarquía parlamentaria; con la renuncia de don Amadeo de Saboya, la monarquía democrática; nadie ha acabado con ella, ha muerto por sí misma; nadie trae la República, la traen todas las circunstancias, la trae la conjuración de la sociedad, de la naturaleza y de la historia. Saludémosla como el sol que se levanta por su propia fuerza en el cielo de nuestra patria.” Emilio Castelar. Diario de Sesiones, 12-II-1873

“La Asamblea nacional reasume todos los poderes y declara como forma de gobierno de la nación la República, dejando a las Cortes constituyentes la organización de esta forma de gobierno.” Proposición firmada por Pí y Margall, Nicolás Salmerón, Francisco Salmerón, Figueras, Molina y Fernández de las Cuevas

Pi i Margal describe el momento con emoción intensa 18 años más tarde. Reunido en un banquete republicano federal, el honrado y respetado Pi i Margall expuso los detalles de aquel día y los que habrían de venir. Valoró el momento y oportunidad de la proclamación con toda lucidez:

¿Vino la República oportunamente? No; vino a deshora. Habría venido oportunamente si la hubiesen establecido las Cortes de 1869; vino cuando, fatigada la nación por cinco años de luchas, estaba más sedienta de reposo que de nuevos ensayos; vino cuando ardía la guerra civil en el Norte de España y en la isla de Cuba; vino cuando estaba exhausto el Tesoro, tan exhausto, que los radicales habían debido ya suspender el pago regular de los intereses de la deuda. El Gobierno de la naciente República no pudo cumplir las promesas que en la. oposición había hecho: no pudo ni reducir el ejército, ni abolir las quintas, ni disminuir los gastos que iba agravando la guerra. Esto, por de pronto, acredita que no son siempre beneficiosos los cambios ni aun para los que más los anhelan.

Y más adelante da consejos a lo que ha de ser la lucha de los republicanos:

Si somos verdaderos revolucionarios, no debernos alardear de tales ni en casinos, ni en clubs, ni en lugares públicos. Debemos preparar las revoluciones en lugares donde no nos oigan ni nos vean nuestros enemigos. ¿Qué significa estar constantemente con la revolución en los labios y no en las manos? ¿Qué significa amenazar siempre para no dar nunca, prometer lo que no se ha de cumplir, fascinar al pueblo con ilusiones que ha de ver mañana desvanecidas? ¿Es esto de hombres serios?, ¿es de hombres dignos? (…)

Propagad las ideas, difundidlas y, si verdaderamente deseáis el triunfo de la República, sed disciplinados, no promováis nunca entre vosotros la discordia. Dirigid vuestros ataques á los enemigos, no á los amigos ni á los que estén en las lindes de vuestro campo. Para todo fin inmediato y concreto no vaciléis en aceptar ó buscar el apoyo de los demás republicanos. Huid sólo de las coaliciones permanentes. 

Estanislao Figueras como presidente del legislativo asumió de forma interina la presidencia de la República y se formó el gobierno provisional de la República.  y que ellos van a denominar COMITÉ EJECUTIVO.

Pi i Margall, nombrado Ministro de la Gobernación del gobierno provisional de la República lo comunicó por telegrama a todos los gobiernos civiles y autoridades país adelante. Señala en el comunicado lo siguiente:

Orden, Libertad y Justicia: Este es el tema de la República. Se contrariarían sus fines si no se respetara y se hiciera respetar el derecho de todos los ciudadanos, no se corrigieran con mano firme todos los abusos y no se doblegara al saludable eje de la Ley en todos los terrenos. Se le contrariaría también, si no se dejara amplia y absoluta libertad a las manifestaciones del pensamiento y de la conciencia; si se violara el más pequeño de los derechos consignados en el Título 1 de la Constitución de 1869. No se les contrariaría menos, si por debilidad se dejara salir fuera de la órbita de la Ley a alguno de los partidos en que está dividida la nación española. 

Conviene no olvidar que la insurrección deja de ser un derecho desde el momento en que, universal el sufragio, sin condiciones la libertad, y sin el límite de la autoridad real la soberanía del pueblo, toda idea puede difundirse y realizarse sin necesidad de apelar al bárbaro recurso de las armas.

Sobre la forma concreta que la República habría de adoptar, Pi i Margall señala:

Se han de reunir las Cortes Constituyentes que vengan a dar organización y forma a la República; no se repetirán en los próximos comicios las ilegalidades de otros tiempos. No se cometerán ya las coacciones, los manejos, las violencias y los fraudes que tanto falsearon las otras elecciones; no quedará sin castigo el que las cometa. Sin un gran respeto a la Ley sería la República un desengaño más para los pueblos y los que componen el Comité Ejecutivo no hemos de defraudarles ni consentir que se les defraude la última esperanza.”

Circular del Ministerio de la Gobernación a todos los gobernadores de provincias, de 14 de febrero de 1873. Pi y Margall.

Figueras dijo que confiaba en que la República fuera el “iris de paz que nuestra desdichada patria necesitaba”. Y sin reproche ni alarma, según sus propias palabras, acabó el acto con un Viva la República.