Obituario: En memoria del profesor Juan José Sanz Jarque (1921-2021)

Posted on 2021/04/01

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Por Pedro A. García Bilbao. Sociólogo

Juan José Sanz Jarque 1921-2021

He sabido hoy del fallecimiento del profesor Sanz Jarque a unos días de cumplir su siglo de edad. Fui su alumno en el curso 84-85 en la Universidad Pontificia de Salamanca donde impartía Sociología Rural. Recuerdo que hice un trabajo especial para aquella asignatura, un estudio sobre la situación de la comarca y embalse de Riaño: fui a las montañas leonesas y recorrí el valle, hablé con los habitantes y busqué en las bibliotecas. San Jarque me sorprendió con una Matrícula de Honor en la asignatura. Me recibió en su casa del barrio de Arguelles donde muy amablemente me prestó algunos libros y me orientó con el trabajo. Era una persona sería y justa, con una sobriedad educada, que sabía como llegar a sus alumnos a la vez que mantenía una distancia grave.

Aquel día en su casa ví algo que me dejó estupefacto: unas fotos suyas con el feldgrau de la Vehrmacht, con la Cruz de Hierro prendida en su pecho; había sido oficial de ingenieros-zapadores en la Div. azul (III Bon/263 Reg./Div.250). Nunca nos habló de ello en clase, ni hizo la menor referencia, si bien fue algo sobre lo que escribió con cierto éxito como pude saber luego; una experiencia de ese calibre debía salir por alguna parte. Publicadas sus memorias y pasado el tiempo, el profesor San Jarque expuso su vivencia y razones, las de un joven de un pueblo de Teruel, educado en un catolicismo conservador y antiliberal enfrentado a la República, que va al frente ruso sintiéndose parte del anticomunismo compartido con los sectores falangistas. De su experiencia en el frente, recordaba sobre todo la hermandad surgida en la lucha y penurias de la campaña, la convicción de haber sobrevivido gracias al sacrificio y entrega de sus compañeros de armas y se distanciaba de los nazis marcando las diferencias con el ejército regular alemán. Lo que puedo decir es que el profesor Sanz Jarque en sus clases y trato con sus alumnos —que es lo que conocí— fue todo un caballero, un buen profesional y alguien con una integridad moral pocas veces vista.

Sanz Jarque pertenecía a lo que fue el catolicismo social enmarcado en el franquismo, como lo fue también el profesor González de Estéfanis y Robles o D. Joaquín Ruíz Giménez. Desde esos parámetros hicieron una labor a la vez de diseño social y gestión pública hoy olvidada. Ese compromiso social que tenían acabó entrando en contradicción con el régimen y el ascenso de otras corrientes, los tecnócratas del opus al servicio de las necesidades de empresas y grupos de presión, los falangistas del aparato del movimiento y sus urgencias en reciclarse para el futuro; pero aquel catolicismo social conservador que pensaba que era necesaria una labor social del estado, que era necesario prevenir las consecuencias del desarrollismo en las poblaciones y sobre todo la planificación centralizada y consciente en el mundo agrario, en el urbano o en el industrial, tras unos cuantos logros que no tuvieron la continuación debida, fue dejado atrás por el régimen e ignorado con la Transición.

La Sociología española había quedado triturada, como todo, con la guerra y las secuelas de muerte, exilio y dictadura; y muchos marcharon al exilio profesores, profesionales y funcionarios, pero sobre todo, quedó liquidado el estado democrático. Quienes quedaron en España y mantenían abiertamente un cierto compromiso social se movían en parámetros católicos o falangistas y participaron en la formación de aquel estado de cartón-piedra que fue el régimen franquista. Sanz Jarque fue uno de los sociólogos del régimen, de los que identificados con el nuevo estado, creyeron poder desarrollar en él sus inquietudes sociales y fue un hombre sincero y honrado.

Sanz Jarque estuvo en la fundación del IRYDA, el mítico Instituto para la Reforma y Desarrollo Agrario, donde creó, literalmente el primer Cuerpo de Sociólogos de la Administración del Estado, los sociólogos del IRYDA. Junto a un puñado de profesionales, diseño los pueblos de colonización, las colonias agrarias fundadas ex-novo, con sus cuidados diseños de casas y campos, con sus centros de reunión y socialización (eso eran los teleclubs). De aquel impulso surgió en los 60, la escala de Sociólogos de la administración del Ayuntamiento de Madrid, un Madrid aquel asolado por una inmigración interna hacia la ciudad que había supuesto un mar de pobreza, infravivienda y servicios desbordados. Esa escala y cuerpo fue dejada morir por los ayuntamientos democráticos de Madrid, por entrar en colisión su racionalidad y vocación social con los designios de sometimiento al interés privado y empresarial con los que se han conducido las administraciones electas en las últimas décadas. Una sociología en el corazón de la máquina, con funciones de conocimiento, planificación y control y defendida con el escudo de la función pública, era algo difícil de embridar por el poder económico y los grupos de presión de forma que sencillmente la han dejado extinguirse.

Sanz Jarque fue de los que quiso poner humanidad y solidaridad en el océano social de aquella España de su época, lo intentó desde sus valores católicos y no lo hizo limitándose a lo asistencial, sino racionalmente, desde el conocimiento, la investigación, la planificación y la intervención social. Fue uno de los impulsores del cooperativismo y la economía social desde una raíz católica, algo que fructificó en Italia, Austria y Alemania en los años de postguerra, donde el contexto democrático proporcionó un marco favorable a estos esfuerzos, mientras que el que proporcionó la dictadura franquista les acabó sofocando: Con esta contradicción, que no es que fuera aparente sino real, eso de ser dado de lado por el propio régimen que ayudó a crear, fue algo que sin duda le afectó. En cierto modo, con su trayectoria vital, resultó “incómodo” para el régimen por su compromiso social y también para la Transición y las derechas recicladas y las izquierdas de diseño unidas en un compromiso de silencio sobre el pasado, el profesor Sanz Jarque fue al final de su vida, me atrevo a decir, un exiliado de su propio pasado, dignamente retirado a su compromiso docente y universitario de raíz católica y social.

En sus clases de Sociología Rural nos expuso los conceptos básicos de la materia, nos ayudó a identificar sus problemas y dinámicas, recorrimos las aportaciones principales, y nos puso al tanto de los problemas y desequilibrios de nuestra España en este campo. Pero sobre todo nos exhortó a leer, a formarnos y siempre nos recordó que la sociología era algo ligado al mundo real donde había vida y problemas colectivos que debían ser resueltos colectivamente desde unos valores morales, sin caer en la frialdad inhumana de algunos excesos de los que el mismo había sido testigo. Respeté mucho al profesor Sanz Jarque, y creo muy sinceramente que él nos respetó como alumnos. He sentido mucho su pérdida. Descanse en paz, profesor. Gracias por todo.

Pedro A. García Bilbao

18/03/2021

En memoria del profesor Juan José Sanz Jarque

Por Francisco Salinas Ramos

El pasado 13 de marzo falleció en Madrid, a los 99 años de edad, el profesor Juan José Sanz Jarque, socio fundador de CIRIEC-España, ex presidente de la Asociación de Estudios Cooperativos de la Universidad Complutense de Madrid, profesor de Derecho Agrario y Sociología, y catedrático honorario y ex rector de la Universidad Católica de Ávila.

Nacido en Castel de Cabra (Teruel) en 1921 fue licenciado y doctor en Derecho por las Universidades de Zaragoza y Complutense de Madrid, respectivamente, con Premio Extraordinario por la Facultad de Derecho de la UCM.

Pronto se incorporó a la cátedra de Federico de Castro. En su trayectoria profesional compaginó la docencia con ser Letrado del Servicio de Concentración Parcelaria y Secretario del Consejo del Instituto de Reforma y Desarrollo Agrario (IRYDA). Su carácter conciliador logró la cooperación de los agricultores para llevar adelante, a partir de 1952, la difícil tarea de transformar las estructuras agrarias en Castilla y León, entre otras, siempre desde la doctrina y las técnicas agronómicas, jurídico-registrales. Así puso en marcha la concentración parcelaria, como “nueva reforma agraria”.

En 1964 se incorporó al Ilustre Colegio de Abogados de Madrid. En 1969 ganó la catedra de Derecho Agrario y Sociología en la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Agrónomos de la Universidad Politécnica de Valencia. Fue Director de los Cursos de Cooperación en esa Universidad. En los tres cursos que se impartieron (1970-1973) se graduaron 470 alumnos y se publicó el libro “Cooperación. Teoría y práctica de las sociedades cooperativas” (1974).

En 1975 alcanzó la cátedra en la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Agrónomos de la Universidad Politécnica de Madrid, donde puso en marcha el Centro Permanente de Formación Cooperativa. Fue profesor de Sociología Agraria en la Facultad de Ciencias Sociales y Políticas de la Universidad Pontificia de Salamanca, campus de Madrid, donde fomentó la especialización cooperativa desde el Centro de Formación creado para tal fin. Fue Director del Programa de Doctorado de la UPSA en Guatemala. Dirigió numerosas Tesis Doctorales, y fueron constantes sus participaciones en foros y congresos nacionales e internacionales, publicando artículos y libros.

Como Catedrático Honorario y Rector de la Universidad Católica de Ávila (octubre 1998- octubre 2003), introdujo la Economía Social en esta Universidad. Fue Director del Instituto de Humanidades Ángel Ayala CEU-Madrid y también Vicepresidente del Comité Europeo de Derecho Rural, institución que le premió con su Medalla de Oro.

Fue cofundador de la Asociación Española de Derecho Agrario (AEDA); de la Asociación de Estudios Cooperativos (AECOOP), y del Instituto Iberoamericano de Derecho Agrario y Reforma Agraria (IIDARA). Miembro de honor del Instituto de Derecho Agrario Internacional y Comparado de Florencia y Medalla de Oro del Comité Europeo de Derecho Rural.

Dirigió la Asociación Española de Derecho Agrario y la Asociación de Agraristas de Latinoamérica. Su actividad docente e investigadora en este continente fue muy fecunda, particularmente en México, Brasil y Venezuela. Su labor fue reconocida con títulos honoríficos de Doctor y Catedrático.

Fue patrono de la Universidad CEU San Pablo. En octubre de 2005 tuvo lugar su toma de posesión de la plaza correspondiente a la Medalla nº 73 (adscrita a la Sección de Derecho) de la Real Academia de Doctores.

Fue socio de AECOOP, profesor de la Escuela de Estudios Cooperativos y Presidente de esta Asociación, entre 1991 y 1995. En 2015 la Escuela y la Asociación reconocieron su condición de “Asociado de Honor”. Socio fundador de CIRIEC-España, participó en las Jornadas de Segovia (noviembre de 1984) como ponente en la Mesa Redonda “Experiencias Universitarias en Formación e Investigación cooperativa”, primer encuentro de lo que más tarde sería la sección española de CIRIEC.

Numerosos son los reconocimientos que a lo largo de su vida ha alcanzado: Doctor Honoris Causa de la Universidad Federal del Brasil-Goiás-Goiania; Ingeniero Honorífico del Colegio de Ingenieros Agrónomos de Madrid; miembro, académico de número y correspondiente, de la Real Academia de Doctores de España, Aragonesa de Jurisprudencia y Legislación, Brasileira de Letras Jurídicas de Río de Janeiro, Colombiana de Jurisprudencia de Bogotá, de la Sociedad Nacional de Estadística y Geografía de México y de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación de Madrid; Medalla de Oro del Comité Europeo de Derecho Rural, además de numerosas condecoraciones nacionales y extranjeras.

Sobre todo, el profesor Juan José, ha sido mi maestro, mi director de tesis doctoral. Un amigo, que su ser y saber estar, se quedará en mi retina. Que Descanse en Paz.

Francisco Salinas

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